Con este blog, queremos conseguir apoyar al desarrollo de huertos sostenibles en los centros escolares y facilitar su uso como recurso para el trabajo de capacidades y contenidos del programa educativo del centro.

On 8:25 by Huertos y Jardines Escolares in


Si seguimos el calendario de cultivo observamos que marzo y abril son los meses en los que hay que preparar los semilleros de la huerta de primavera verano.

El semillero es el lugar donde sembramos las semillas de las plantas del huerto para, una vez nacidas, trasplantarlas a su lugar definitivo (ya sea en blancal o contenedor).

¿Por qué se hacen semilleros?
Por varios motivos, pero principalmente porque en un semillero podemos controlar la temperatura y la humedad mejor que en la tierra, y las semillas para poder germinar necesitan que ambas sean constantes. Además, de esta manera están menos tiempo “ocupando” espacio en el huerto, que podemos aprovechar mientras para otros cultivos.

¿Qué necesitamos?

Lo primero que necesitamos es un contenedor. Pueden servirnos muchos tipos de recipientes, de hecho, es una de las tareas que más se presta a la reutilización de materiales de desecho: yogures, bricks, bandejas de plástico o poliespan, cajones viejos, etc.

Pero los contenedores tienen que cumplir una serie de condiciones: 

·        Tener agujeros en la base que permitan la eliminación del agua sobrante y evitar así la asfixia de las raíces.
·        No estar fabricados o contener restos de productos que pueden ser tóxicos para las plantas (pintura, productos químicos…).
·        Tener una altura y una anchura mínimas para el desarrollo del plantón. Por ejemplo, nos interesa que las plantas de fruto tengan un buen sistema radicular que asegure su buena nutrición y sujeción en el suelo, así que buscaremos contenedores que permitan esto (un envase de yogur normal).
·        Ser fácilmente transportables.



También podemos comprar bandejas de semillero comerciales, con o sin alveolos (cavidades en las que se depositan las semillas). Las bandejas con alveolos y los recipientes de pequeño tamaño como yogures en los que se desarrollará una única planta, facilitan los trabajos de trasplante y reducen el estrés de la planta al mantenerla continuamente con su propio cepellón.
En segundo lugar, hay que elegir adecuadamente el sustrato con el que rellenar el semillero. Éste debe facilitar las condiciones óptimas aireación y humedad para la germinación. Si además contiene una pequeña reserva de nutrientes, y es ligero, mejor. La tierra es demasiado pesada y se compacta rápidamente en los contenedores, al no tener tanta presencia animal como en el suelo.

Para conseguir estas cualidades, se suele recurrir a una mezcla de sustratos.
A continuación os proponemos dos posibles mezclas especificando sus ventajas e inconvenientes:

Mezcla A:
·        Una parte de compost/ humus
·        Tres partes de arena de río

Ventajas: productos naturales y muy económicos. Buena aireación.
Inconvenientes: la arena de río es muy pesada y no retiene la humedad por lo que el semillero se secará rápidamente y habrá que regar muy a menudo.

Mezcla B:
·        Tres partes de Fibra de coco
·        Una parte de humus de lombriz o compost

Ventajas: Es la mejor mezcla en cuanto a sus propiedades para hacer semilleros ecológicos.
Inconvenientes: Es más cara y la fibra de coco viene de lejos.

Una vez elegida la mezcla, rellenamos el contenedor dejando un par de dedos, depositamos la semilla y terminamos de tapar. Cuidado con no enterrar demasiado la semilla, ya que le dificultamos la salida al exterior a nuestra futura planta, debilitándola.
A continuación regamos y dejamos en un lugar que reciba luz. Es fundamental mantener la humedad, sobre todo durante la germinación.

Os dejamos este vídeo sobre cómo hacer los semilleros. Seguro que alguno reconocéis a alguien ;) Y en este otro, una idea para hacer esta actividad reciclando papel de periódico.

  • Exceso de agua: es muy importante que los semilleros estén HÚMEDOS pero no encharcados. Es preferible regarlos todos los días con un pulverizador que “inundar la base”, ya que muchas veces esto hace que acaben pudriéndose.
  • Recordar que las raíces TAMBIÉN RESPIRAN. Si lo encharcamos por la base seguramente acaben ahogándose.
  • Controlar que les llegue bien la luz. A veces las plantitas dan un estirón y crecen demasiado “de golpe” y hacia un lado. Esto hace que la planta se debilite y puede llegar a romperse. En este vídeo se explica muy bien.